Isla de Burano

Isla de Burano

Piazza Baldassarre Galuppi. (Abre el mapa)

Descripción

Burano es una isla de la laguna norte, a la que se llega en barco desde Venecia, famosa por sus casas pintadas de rojo, amarillo, azul y verde alineadas a lo largo de los canales. Es también la cuna de un encaje de aguja célebre en todo el mundo.

El centro es pequeño: cuatro islotes unidos por puentes, con un puente más hacia Mazzorbo. Quien viene aquí busca sobre todo los colores, y los encuentra casi en cada esquina, reflejados en el agua.

El lugar más fotografiado es el cruce de los Tre Ponti, donde se encuentran tres canales y tres de los cinco barrios de la isla. Las calles más coloridas llevan a las casas de los pescadores y a los talleres de los artesanos.

¿Por qué las casas son tan coloridas? Nadie lo sabe con certeza. Para algunos servía a los pescadores para reconocer su casa en la espesa niebla de la laguna; para otros, cada color distinguía a una familia, ya que en la isla los apellidos son pocos. Entre las casas más conocidas está la de Bepi Suà, decorada con motivos geométricos.

El símbolo de la isla es el campanario de la iglesia de San Martino, que se inclina de forma llamativa: los cimientos, apoyados en pilotes como en parte de Venecia, han cedido. Dentro de la iglesia hay una Crucifixión de Giambattista Tiepolo, de 1725.

En una capilla del ábside descansan los patronos de la isla, Albano, Domenico y Orso, que según la leyenda llegaron en un sarcófago llevado por las aguas.

El Museo del Encaje está en el antiguo palacio del podestá, que fue también sede de la escuela del encaje. Expone más de doscientas piezas únicas trabajadas entre los siglos XVI y XX, y conserva el archivo de la escuela. El palacio es gótico y da a la plaza.

El encaje de Burano se trabaja solo con aguja, sin bolillos: lo llaman «punto in aria», punto en el aire. En el siglo XVII se vendía a precios altísimos hasta en Francia; después cambió la moda y el arte estuvo a punto de desaparecer.

En 1872 la condesa Andriana Marcello decidió salvarlo: buscó a la última encajera que conocía todos los puntos, Cencia Scarpariola, y le pidió que los enseñara. Nació una escuela, que todavía existe.

La plaza principal lleva el nombre del compositor Baldassare Galuppi, nacido en Burano en 1706. Hay que probar los bussolà, las galletas típicas de la isla, en forma de rosquilla o de S.

En los astilleros de la isla se construyeron casi todas las barcas de la laguna, desde el sandolo buranello hasta los grandes burchi de carga. En el siglo XX Burano dio nombre a una «Escuela» de pintores, entre ellos Gino Rossi y Pio Semeghini, que pintaron sus canales.

Otra curiosidad es la lengua: el dialecto de Burano tiene una cantinela inconfundible, con vocales alargadas. Algunas familias de la isla emigraron a Ancona y dejaron huellas en el dialecto local, como «mamulini», los niños pequeños.

Imprescindible
• Las casas de colores.
• El campanario inclinado de San Martino.
• El Museo del Encaje.
• Los bussolà.

¿Sabías que…?
• Durante todo el periodo del Reino de Italia, para cambiar el color de una casa hacía falta el permiso de un superintendente.
• Según la leyenda, el encaje nació de un velo de espuma regalado por la reina del mar a un pescador que había resistido el canto de las sirenas.